En el Gran Rosario, de 69.000 afiliados a Pami, más de 43.400 recurren a hospitales públicos provinciales y municipales. La provincia de Santa Fe reclama un mecanismo de recupero de costos al gobierno nacional.
El colapso en la atención de la obra social Pami en Rosario llevó a que solo un tercio de sus afiliados reciba cobertura directa, mientras el resto se atiende en el sistema de salud pública provincial y municipal, según datos del Ministerio de Salud de Santa Fe. La situación motivó una movilización federal convocada para este miércoles 20.
En el Gran Rosario, de un universo de 69.000 afiliados, más de 43.400 utilizan activamente los hospitales públicos provinciales y municipales. El 25% de los pacientes con cobertura que concurren a efectores públicos provinciales son jubilados de Pami que migraron del sector privado, indicaron fuentes oficiales.
Las autoridades sanitarias locales definieron el fenómeno como un «subsidio indirecto e involuntario», ya que cada atención —camas de internación, sueldos médicos e insumos— se financia con impuestos de los contribuyentes santafesinos, mientras que por ley corresponde al gobierno nacional garantizar esas prestaciones.
Entre las causas señaladas por voceros sindicales y de administraciones locales de salud se enumeran tres medidas: la licuación de honorarios médicos, que provocó una renuncia masiva de prestadores privados; los recortes en la cobertura total de medicamentos crónicos, que obligó a los jubilados a acudir a centros de salud municipales; y el traslado de la burocracia hacia plataformas digitales inaccesibles, que forzó a los afiliados a buscar auxilio en trabajadores sociales de hospitales.
El Ministerio de Salud de Santa Fe ratificó que mantendrá la atención de todas las emergencias bajo el principio de salud universal, pero reclamó a la Casa Rosada un mecanismo ágil de recupero de costos. Las autoridades exigen que, si el gobierno nacional no normaliza las prestaciones de Pami, reintegre de manera inmediata los fondos que Santa Fe gasta para cubrir los baches de gestión.
