La clasificación a cuartos de final dejó varias imágenes destacadas, pero más allá de los nombres consagrados, el club canalla vuelve a mostrar una cantera que empieza a dar frutos en Primera División.
El gol y la asistencia de Giovanni Cantizano, el tanto de Elías Verón y el golazo de Ángel Di María fueron algunas de las imágenes más destacadas de la clasificación a cuartos de final que consiguió Rosario Central. Sin embargo, dos de esas tres situaciones no son habituales: la presencia de juveniles en el marcador.
Desde hace un tiempo, «la fábrica de inferiores» del club comenzó a largar humo otra vez. Jorge Almirón no es un técnico que suela dar oportunidades seguidas a los juveniles, no como crítica sino como estilo de conducción. Por eso recurrió a ellos solo por necesidad o cuando optó por un equipo alternativo para preservar titulares. Esto muchas veces limita la visibilidad del trabajo de formación.
Pero lo cierto es que la labor de las inferiores comenzó a tener correlato en la primera. Desde el arquero hacia arriba, varios chicos demostraron ser una opción real. Uno de los primeros fue el zaguero Juan Giménez, quien con Ariel Holan tuvo oportunidades y estuvo cerca de ser vendido al exterior, pero una lesión lo frenó.
El caso más concreto es el de Ignacio Ovando, hoy titular indiscutido, cuyo desempeño despertó interés de equipos del exterior. Ovando aprovechó las lesiones de competidores con más experiencia. También debutaron Luca Raffín y el pibe Güich, de gran potencial.
La aparición de Verón es otra grata noticia: hace tiempo que un lateral formado en el club no asomaba con esta proyección. En el lateral izquierdo, ante Tigre, debutó Leonardo Ríos, dando un paso adelante. En el mediocampo están Kevin Gutiérrez, Lucas Ramos, Santiago Segovia y Marcelo Cabrera, algunos debutaron con Holan y otros con Almirón. Como extremos aparecen Lisandro Duarte y Cantizano.
Los chicos comenzaron a tener oportunidades y eso es un ítem a resaltar en el buen presente deportivo del club. Ahora estará en ellos aprovechar los minutos que les dé Almirón. El futuro dirá quiénes se consolidan, pero ya tienen un norte: el caso de Ovando.
