La multinacional estadounidense confirmó el desmantelamiento de su fábrica inaugurada en 1962, dejando sin trabajo a unos 150 empleados. El cierre se suma al de FATE en febrero y agrava la situación del corredor industrial Zárate-Campana.
La empresa Cabot Argentina, dedicada a la producción de negro de humo —insumo esencial para la fabricación de neumáticos y productos de caucho—, confirmó este jueves el inicio del desmantelamiento de su planta en Campana, inaugurada en 1962 y considerada un emblema industrial. La medida afecta directamente a alrededor de 150 trabajadores, además de contratistas y proveedores locales.
El cierre ocurre apenas tres meses después del cese definitivo de FATE, el 18 de febrero pasado, en un contexto de caída de la producción nacional de neumáticos, aumento de las importaciones y retracción del mercado interno. Según fuentes sindicales, la empresa ya comunicó formalmente a los representantes gremiales el cierre definitivo y el comienzo de las tareas de desmantelamiento.
La planta de Cabot en Campana fue la primera instalación de la multinacional en América Latina. Durante más de seis décadas llegó a producir cerca de 85.000 toneladas anuales de negro de humo, abasteciendo a fabricantes de neumáticos, autopartistas y empresas del sector del caucho y plástico. El negro de humo es un derivado petroquímico utilizado para reforzar el caucho, y su producción estaba estrechamente ligada a plantas como las de FATE, Bridgestone y Pirelli.
En el sector industrial señalan que la crisis del neumático se profundizó durante 2025, cuando las importaciones crecieron aceleradamente debido a la apertura comercial y la apreciación cambiaria. Fabricantes nacionales perdieron participación frente a productos asiáticos con precios más bajos, lo que derivó en reducción de producción, suspensiones y cierres. El caso más emblemático fue el de FATE, que cerró su planta de Victoria en febrero y dejó a unos 920 trabajadores sin empleo, con un conflicto sindical y judicial aún abierto.
El impacto sobre Cabot es una derivación directa de ese escenario: sin fabricantes locales de neumáticos a plena capacidad, la demanda de negro de humo cayó abruptamente. Fuentes del sector también mencionan el aumento de costos energéticos y la caída del nivel de actividad como factores que aceleraron la decisión. En Campana, el anuncio generó preocupación en el ámbito sindical y político, ya que la planta era un símbolo industrial con fuerte integración en la economía regional.
Cabot utilizaba materias primas nacionales, como aceite decantado de la refinería de YPF en Ensenada y gas natural argentino. A lo largo de las décadas atravesó diversas crisis económicas sin detener operaciones, e incluso había realizado inversiones recientes en eficiencia energética. Medios locales calificaron el cierre como «el fin de una era industrial».
