El equipo rosarino logró una notable recuperación en el tramo final del torneo, alejándose de la zona de descenso gracias al trabajo del entrenador Frank Kudelka.
El DT de Newell’s, Frank Kudelka, logró la resurrección de un conjunto que preocupaba a todos y completó su tarea con un invicto de 6 partidos en el final del torneo Apertura. Los números de la campaña del Newell’s de Frank Kudelka, sin considerar lo sucedido antes durante el torneo Apertura, son para valorar. Tanto lo conseguido como la búsqueda de los responsables para el crecimiento del equipo, que llegó a estar hundido y con los nervios alterados ante el temor de perder la categoría.
No es que esta historia haya terminado, pero la situación es distinta, no tan apretada como llegó a estarlo. Y si la finalización del torneo lo encuentra a la Lepra con algo de aire, la primera explicación hay que encontrarla en el entrenador. Kudelka recibió un equipo destrozado y lo fue sacando de esa realidad.
Con el paso de las fechas, Newell’s fue mejorando en la tabla anual, su única preocupación, y finalizó su participación con 6 partidos sin derrotas, consecuencia de 3 empates y 3 victorias. Triunfos de los cuales 2 fueron de visitante. La mano del entrenador fue determinante.
Confió en Josué Reinatti y el arquero fue el que mejor aprovechó la chance, siendo de los más destacados en los últimos partidos de la Lepra. Ratificó a Luca Regiardo de capitán y el mediocampista estuvo a la altura. Le dio la titularidad a Jerónimo Russo y el lateral izquierdo fue una opción de ataque valiosa con sus proyecciones. Hasta rescató al Colo Ramírez, de irregular participación durante el torneo, hasta que le fue dando oportunidades y el uruguayo les sacó provecho. Tan es así que señaló goles en los tres últimos partidos, pese a que en ninguno fue titular.
El duro golpe que representó la eliminación de Newell’s en la Copa Argentina contra Acassuso no hizo desviar la atención del foco al entrenador. Siguió intentando poner el mejor equipo en la cancha y fue modificando las deficiencias de un equipo que hasta hacía muy poco era débil y se venía abajo ante cualquier contingencia.
Los resultados positivos le devolvieron la fe a un conjunto que se fue animando y que dejó atrás aquel pésimo comienzo de torneo, en el que incluso le costó llegar a la victoria. La atención puesta en otros conjuntos amenazados por el descenso empezó a dejar de ser una obsesión. La mirada se depositó principalmente en la Lepra y en lo que podía hacer. Mérito propio y que tuvo en Kudelka el gran constructor.
Cuando Newell’s tenía originalmente que enfrentar a Vélez, fecha que se postergó por el paro de los clubes, el equipo acumulaba tres caídas seguidas y no sabía lo que era ganar. No pasó tanto tiempo y lo debió enfrentar parado de otra manera, de pie, convencido de lo que debía hacer. Así lo hizo y así sumó un punto que, en otro momento del torneo, hubiese sido inesperado.
Para Newell’s llegó el receso, el trabajo de pretemporada y la búsqueda de refuerzos para mejorar un plantel que tuvo deficiencias cuando se armó. Queda la segunda mitad del año y la Lepra no puede vivir de preocupación en preocupación. En Liniers volvió a demostrar que el futuro puede ser más venturoso. Kudelka fue el que inició el camino. Tiene que seguir por la misma senda ascendente.
