El sector turístico se adapta a nuevas demandas tras la pandemia, con un aumento en los viajes, precios más elevados y una fuerte digitalización.
La pandemia de Covid-19 generó un impacto profundo en el sector turístico a nivel global. Durante los períodos de restricción, muchos viajes fueron postergados, incrementando el deseo de retomar la actividad turística una vez superada la emergencia sanitaria.
En 2022, con la reactivación, se observó una alta demanda, colapsando aeropuertos en temporadas pico y registrando un aumento del 90% en búsquedas online relacionadas con viajar. Algunos analistas denominaron a este fenómeno «turismo de venganza», refiriéndose a la intención de compensar el tiempo de confinamiento.
Actualmente, viajar es en promedio un 20% más caro que antes de la pandemia, una diferencia aún más significativa para los residentes en Argentina debido al contexto económico local. A pesar del aumento de costos, la intención de viajar se mantiene firme.
La digitalización es una de las transformaciones más notorias. Los procesos de viaje ahora son más ágiles, con reservas y documentos almacenados digitalmente. Además, el auge del trabajo remoto ha facilitado la combinación de viajes de placer y laborales.
Las encuestas reflejan nuevas prioridades entre los viajeros: mayor flexibilidad para cancelar o reprogramar, una creciente demanda de sustentabilidad, preferencia por viajes relajados y destinos donde la naturaleza sea protagonista.
Frente a esta evolución en los hábitos, la industria turística enfrenta el desafío y la oportunidad de reinventarse para satisfacer las necesidades actuales de los viajeros.
