Según datos oficiales del INDEC, la informalidad alcanzó al 43% de los ocupados a fines de 2025, con un crecimiento marcado en personas mayores de 65 años que deben seguir trabajando tras jubilarse.
La informalidad laboral en Argentina registró un incremento durante el cuarto trimestre de 2025, alcanzando al 43% de las personas ocupadas, según los datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del INDEC. Este porcentaje marca un aumento interanual de un punto porcentual.
Dentro de esta tendencia general, el crecimiento más significativo se observó entre los adultos mayores de 65 años. La informalidad en este grupo etario subió considerablemente, especialmente entre los varones, donde pasó del 45% al 55,6% en un año. En el caso de las mujeres mayores, el indicador alcanza al 61,6%.
Paula Durán, directora de la Usina de Datos de la Universidad Nacional de Rosario, analizó el fenómeno: «Lo que viene aumentando y me parece preocupante es el crecimiento en la población mayor, de 65 años y más». La especialista señaló que este aumento refleja la necesidad de complementar ingresos ante jubilaciones insuficientes y un deterioro del contexto económico.
«Cuando la situación ocupacional se deteriora y hay que complementar ingresos o cuando la jubilación mínima es insuficiente, tienen que seguir trabajando, y por lo general en el sector informal», explicó Durán. Este incremento en la participación laboral de personas jubiladas o en edad de retiro presiona adicionalmente al mercado de trabajo, en un contexto donde la generación de empleo formal ya es débil.
Los datos absolutos indican que, sobre un total de aproximadamente 13,5 millones de ocupados, casi 6 millones se desempeñan en la informalidad como principal fuente de ingresos. Durán advirtió además que la cifra real podría ser mayor, ya que las estadísticas no capturan completamente a quienes combinan un empleo formal con otro informal.
Este crecimiento de la informalidad entre los adultos mayores expone desafíos vinculados a la suficiencia de los ingresos previsionales y a la capacidad del mercado laboral para absorber mano de obra en condiciones formales.
