Un estudio de la consultora 1816 indica que el indicador de deudas vencidas en los hogares registró su decimosexta suba consecutiva y alcanzó el nivel más alto en casi dos décadas. El crédito al sector privado muestra signos de estancamiento.
La tasa de morosidad en los créditos de las familias volvió a aumentar y se ubicó en 11,2% en abril, según un informe de la consultora 1816 basado en datos de la Central de Deudores del Sistema Financiero (Cendeu) del Banco Central. Este nivel representa el más alto desde 2004 y marca la decimosexta alza mensual consecutiva, con un incremento de 0,6 puntos porcentuales respecto a marzo.
En el sector empresarial, el indicador de incumplimiento se mantiene estable en torno al 2,9%. Considerando al total del sector privado, la mora pasó de 6,4% a 6,7%.
El informe destaca una situación particularmente crítica en los créditos no bancarios, donde la morosidad de los hogares alcanzó el 30% en febrero, más de dos puntos por encima del mes anterior. En este segmento, que incluye a diversas fintechs, los niveles de irregularidad escalan hasta el 36% en los casos más complejos.
En paralelo, el financiamiento en pesos al sector privado muestra señales de agotamiento. Guillermo Barbero, socio de First Capital Group, explicó que desde mediados del año pasado el crédito dejó de crecer en términos reales, atribuyendo esta desaceleración al endurecimiento de las condiciones bancarias y al aumento de la mora. Este estancamiento abarcaría tanto tarjetas de crédito como préstamos personales y comerciales. El único segmento que mantiene una expansión sostenida sería el hipotecario.
Barbero señaló que el cambio en la política crediticia de las entidades financieras, que han elevado los requisitos de scoring, afecta especialmente a quienes no cuentan con ingresos estables o historial crediticio sólido, dificultando la refinanciación de deudas. El analista también indicó que el problema estructural del crédito en Argentina no radica tanto en el nivel de endeudamiento sino en su perfil, limitando la capacidad de acceso a financiamiento para bienes de mayor valor.
