El partido conservador Tisza, liderado por Péter Magyar, se impuso en las elecciones legislativas, poniendo fin a una era política marcada por el liderazgo de Orbán. El primer ministro saliente reconoció los resultados y anunció que su partido pasará a la oposición.
El primer ministro húngaro Viktor Orbán fue derrotado en las elecciones legislativas de este domingo por el partido conservador Tisza, liderado por Péter Magyar, según los resultados oficiales. Con este resultado, se pone fin a 16 años de gobierno del partido Fidesz, que había mantenido una mayoría parlamentaria desde 2010.
Orbán reconoció públicamente su derrota y felicitó a Magyar por la contundente victoria. «Para nosotros el resultado es doloroso, pero ha dejado claro que no nos ha otorgado la responsabilidad de gobernar», declaró el mandatario saliente ante sus seguidores en Budapest, a quienes agradeció el apoyo de aproximadamente 2,5 millones de votantes. A pesar de la pérdida, aseguró que defenderá sus ideales desde la oposición.
De acuerdo con el conteo de votos, la oposición, encabezada por Tisza, logró 137 de los 199 escaños del Parlamento, superando el umbral necesario para una mayoría de dos tercios. El Fidesz obtuvo 55 escaños, mientras que el partido de extrema derecha Nuestra Patria consiguió 7.
Péter Magyar, un exmiembro del Fidesz de 45 años, centró su campaña en la promesa de «limpiar» las instituciones, recuperar los fondos europeos congelados por la Unión Europea y reactivar la economía húngara. Entre sus principales compromisos figura una ofensiva anticorrupción, la posible adhesión a la Fiscalía Europea y un restablecimiento de la confianza con las instituciones comunitarias, lo que marcaría un giro en la política exterior del país.
«Nadie debe tener miedo, hoy habrá un cambio de sistema en Hungría. Millones de húngaros harán historia», afirmó Magyar después de votar. El líder electo también ha enfatizado que Hungría «forma parte de la comunidad europea, la OTAN y de Occidente», distanciándose así de la cercanía que el gobierno de Orbán mantuvo con Moscú.
Las elecciones fueron seguidas con atención a nivel internacional, dada la influencia de Orbán dentro de los movimientos soberanistas y populistas. La derrota del líder húngaro ocurre en un contexto de crecimiento económico débil e inflación elevada en el país, sumado al congelamiento de fondos europeos por disputas relacionadas con el Estado de derecho.
