El Concejo Municipal aprobó por unanimidad un decreto que busca garantizar la presencia de guardavidas en los 24 paradores de La Invernada, Paraná Viejo y El Banquito, tras un relevamiento que evidenció una escasa cobertura del servicio.
El Concejo Municipal de Rosario aprobó por unanimidad un decreto que impulsa la presencia obligatoria de guardavidas en los paradores de la zona de La Invernada, Paraná Viejo y El Banquito de cara a la próxima temporada de verano. La iniciativa encomienda al municipio realizar gestiones ante los gobiernos de Santa Fe y Entre Ríos para garantizar ese servicio en los establecimientos emplazados en el Delta.
El proyecto había sido presentado en enero por la concejal radical Anahí Schibelbein, luego de un relevamiento que expuso la escasa cobertura en materia de seguridad acuática. Según indicó la edil, de los 24 paradores relevados en esa oportunidad, solo dos contaban con guardavidas. Otros datos oficiales del Consejo Consultivo del Río de 2025 señalaron que apenas tres tenían ese servicio, lo que dejó en evidencia un déficit generalizado en uno de los principales destinos elegidos por rosarinos y rosarinas durante el verano.
“Solicitamos a la Municipalidad de Rosario que gestione ante los gobiernos de Santa Fe y Entre Ríos para garantizar la presencia de guardavidas en los 24 paradores de La Invernada, Paraná Viejo y El Banquito. Cuando hicimos el relevamiento en enero pudimos corroborar que solo una minoría contaba con ese servicio”, sostuvo Schibelbein tras la aprobación del decreto. Además, remarcó que la medida forma parte de una serie de iniciativas orientadas a reforzar la seguridad en el río, como los controles de alcoholemia realizados durante el verano.
De acuerdo con la información oficial, de los 24 paradores isleños existentes, 20 se encuentran bajo jurisdicción de Entre Ríos y los cuatro restantes corresponden a Santa Fe. A partir de la aprobación del decreto, también quedarán alcanzados por esta exigencia los emprendimientos que puedan habilitarse en el futuro dentro de esas zonas.
Schibelbein advirtió que la situación detectada es preocupante, sobre todo por la masiva concurrencia de visitantes que cada temporada cruzan a las islas para pasar el día. Si bien las playas del Delta son uno de los destinos más elegidos para aliviar las altas temperaturas, muchas de esas costas no están habilitadas formalmente para bañarse. A eso se suma la falta de boyado y de cartelería preventiva que advierta sobre las zonas de mayor riesgo.
La concejal recordó además que durante el último verano se registraron episodios graves en el río, entre ellos colisiones de embarcaciones con personas heridas, desapariciones de nadadores y hallazgos de cuerpos sin vida frente a la costa rosarina. En ese contexto, consideró que la aprobación del proyecto representa un paso necesario para reforzar la prevención en espacios que concentran una alta circulación de bañistas y embarcaciones recreativas.
Con esta resolución, el Concejo busca que la próxima temporada estival encuentre a los paradores isleños con mejores condiciones de seguridad y con un servicio esencial para la prevención de accidentes en una zona de intenso uso recreativo.
