El proceso de concesión del dragado y balizamiento del río Paraná enfrenta a dos consorcios belgas en una competencia donde analistas observan trasfondos geopolíticos.
El proceso de licitación para la concesión del dragado y balizamiento del río Paraná, impulsado por el gobierno nacional, se encuentra en una etapa clave con la evaluación de ofertas. La compulsa, que busca adjudicar el mantenimiento de esta vital vía navegable, ha concentrado la atención por la participación de dos grandes grupos de origen belga: Jan de Nul y DEME.
El río Paraná es una arteria fundamental para la economía argentina, ya que por sus aguas se exporta cerca del 80% de la producción cerealera y oleaginosa del país. Su traza navegable se extiende desde el kilómetro 1238, a la altura de la Confluencia, hasta el Río de la Plata exterior.
Según información de acceso público, de las tres empresas que inicialmente habrían mostrado interés, la brasileña DTA Engenharia quedó fuera de competencia por no presentar las garantías requeridas. El proceso de evaluación, a cargo de la Agencia Nacional de Puertos y Navegación, analiza tres aspectos: el técnico, el plan de obras y la propuesta económica.
En las últimas semanas, la competencia entre los dos consorcios belgas se ha intensificado, con intercambios de impugnaciones y presentaciones formales ante la autoridad portuaria. Este escenario ha generado especulaciones sobre los intereses detrás de cada grupo. Algunos analistas, citando medios como Rosario3, señalan que Jan de Nul tiene como socio local a la empresa Servimagnus SA, la cual tiene una extensa trayectoria de trabajo en conjunto con la firma estatal china CCCC (China Communications Construction Company) en diversos puertos del país.
Este dato ha alimentado debates en círculos académicos y políticos sobre la dimensión geopolítica que podría tener la concesión de una infraestructura estratégica como el Paraná, una vía por la que circula un porcentaje significativo del comercio global de alimentos. La discusión se centra en el papel que pueden jugar grandes potencias, como Estados Unidos o China, a través de empresas vinculadas, en un recurso de tal importancia.
El proceso de licitación ha tenido idas y vueltas, incluyendo una declaración de nulidad en febrero de 2025, y su desarrollo es seguido de cerca por los actores de la cadena agroexportadora con base en la región litoral, para quienes la eficiencia del dragado es un factor logístico crítico.
