En una chacra de Arroyo Vega, el productor Manuel Rivero trabaja la tierra con nuevas siembras y tras la reciente campaña de sandía, ahora apuesta al cultivo de zapallo «tetsukabuto», conocido también como zapallo brasileño, con la mirada puesta en la cosecha de invierno.
En declaraciones al multimedio Actualidad Esquina, el agricultor manifestó en primer término que «estamos en la lucha, como siempre», contó Rivero durante la recorrida por la chacra, donde ya se observan plantas de zapallo en pleno crecimiento.
LO QUE DEJÓ
LA SANDÍA
El productor explicó que la última cosecha de sandía fue positiva en cuanto a la calidad de la fruta, aunque la venta «no acompañó del todo», lamentó.
«Más o menos bien», definió y agregó que «la cosecha fue linda, hubo buenas frutas, pero la venta estuvo media floja porque hubo mucha sandía en Esquina», resaltó.
Actualmente, Rivero trabaja con zapallo «tetsukabuto», conocido popularmente como zapallo «brasileño», de cáscara verde oscuro negro y muy dura, pulpa naranja intensa, sabor dulce y alta durabilidad; ideal para cocinar, con un peso de entre 1 a 6 kilos.
«Este zapallo lo pusimos para la cosecha de invierno. Las plantas tienen unos 30 días y ya estamos carpiendo y fertilizando», explicó al cronista en su recorrido por la chacra e indicó que «cuando las plantas comienzan a florecer es señal de que la fruta ya está empezando a formarse». «En unos 20 días ya se puede ver la primera fruta», señaló.
En ese sentido destacó que las recientes lluvias ayudaron al desarrollo del cultivo, aunque todavía se necesita más agua. «Hace unos días llovieron unos 10 milímetros y vino muy bien. Todavía falta agua, hasta 100 milímetros más no nos afectará», comentó.
COSTOS Y
RENDIMIENTO
El trabajador de la tierra, manifestó que uno de los principales desafíos del productor es el costo de los insumos, sobre lo cual puntualizó que «las semillas son caras y el gasoil se fue a las nubes».
En cuanto al rendimiento, sostuvo que se utiliza aproximadamente un paquete y medio de semillas por hectárea.
Aunque el zapallo «brasileño» no es de gran tamaño, puntualmente su peso promedio ronda los 2,5 kilos, cada planta puede producir entre cinco y seis zapallos y tiene una gran ventaja: su larga duración, ya que «dura hasta seis meses», dijo Rivero para afirmar: «Esa es nuestra despensa».
Gracias a esa característica, el productor puede almacenar la producción y venderla durante el invierno, incluso recordó al respecto que «yo vendí hasta septiembre la cosecha del año pasado».
También se refirió a que, como cualquier otro cultivo, el zapallo requiere control sanitario; «hay que estar encima, porque aparecen hongos que ponen las hojas blancas y también la Isoca», relató y subrayó que para el manejo técnico cuenta con el acompañamiento de un asesor y del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (Inta).
En otro aspecto, informó que en la zona se incrementó la superficie dedicada a este cultivo y que actualmente, según le dijeron, «hay entre 64 y 66 hectáreas de zapallo».
El zapallo «brasileño» es muy utilizado en la cocina, pues sirve para sopas, purés, dulces y también para preparaciones rellenas; es rico en betacarotenos, fibra, vitaminas A, C y E. Creado en Japón, es muy popular en Brasil y la Argentina por su alta productividad.
De esa variedad, ahora Rivero espera que el clima acompañe para lograr una buena cosecha y, sobre todo, una buena venta. «Si todo sigue bien, antes de abril ya vamos a poder comer los primeros zapallos», concluyó.
