domingo, 31 agosto, 2025
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Con el dólar a $ 1.300, la nafta sin impuestos vuelve a ser más barata que en la región

La devaluación del peso que se aceleró en julio volvió a abaratar relativamente los precios argentinos en comparación al mundo, después de un período donde los valores locales estaban muy por encima en relación a la región, dada la suba de los salarios y los insumos en pesos contra un dólar que se mantuvo estable.

Los precios de los combustibles que se venden al público en las estaciones de servicio (nafta y gasoil) no fueron la excepción, y cayeron en dólares pese a que aumentaron fuerte en pesos en los últimos 50 días.

Según un relevamiento de la industria petrolera argentina, los precios promedio de la nafta sin impuestos en el país quedaron por debajo de la región y apenas por encima de Paraguay, en 0,67 dólar por litro. Se descuentan de la ecuación los casos de Bolivia, Ecuador y Venezuela, donde los distintos gobiernos pisan los precios de los combustibles.

Siempre en la medición sin impuestos, en Uruguay la nafta está a US$ 1,05; en Estados Unidos, a US$ 0,82; en Brasil, a US$ 0,75; y en Chile, a US$ 0,74.

«En la nafta, la mayor carga impositiva la tiene Uruguay, donde representa el 46% del precio final del litro, seguido por Chile (43%), Brasil y Argentina (ambos con 35%), Paraguay (34%) y Estados Unidos (16%)», dijo una fuente del sector a Clarín, en off the record.

Mientras tanto, en el gasoil la Argentina tiene el precio más barato sin impuestos, con US$ 0,76 por litro. Otros países comparables, como Uruguay, la tienen a 94 centavos de dólar en promedio; Paraguay, a US$ 0,88; Brasil, a US$ 0,84; Estados Unidos, a US$ 0,81; y Chile también en 0,76 dólar.

«Porcentualmente, la carga impositiva del combustible en Argentina es la más alta en el gasoil: es el 31% del valor final del litro, seguido por Chile (26%), Brasil (24%), Uruguay (22%), Estados Unidos (17%) y Paraguay (10%)», agregó la fuente.

En Argentina los impuestos que contienen los combustibles son el Impuesto al Valor Agregado (IVA), el Impuesto a los Ingresos Brutos -provincial-, el Impuesto a los Combustibles Líquidos (ICL) y el Impuesto al Dióxido de Carbono (IDC).

El economista Nicolás Arceo, director de la consultora Economía & Energía (E&E), remarcó que la baja en los derechos de exportación -retenciones- de productos agropecuarios «no es muy significativa en términos fiscales e incluso es inferior a la pérdida de recursos por la no actualización del Impuesto a los Combustibles Líquidos y el Impuesto al Dióxido de Carbono».

En efecto, la sumatoria de esos dos tributos debería ser por normativa -la Ley 27.430, que fue la reforma tributaria sancionada en 2017, durante el gobierno de Mauricio Macri- de $ 478 por litro en la nafta y de $ 310 en el gasoil, con actualizaciones trimestrales por inflación.

No obstante, a partir del gobierno de Alberto Fernández se fueron demorando esos ajustes, y si bien Javier Milei lo corrigió parcialmente, los impuestos a los combustibles líquidos y al dióxido de carbono que se cobran son de $ 260 en la nafta y de $ 192 por litro en gasoil.

Por eso, en todo 2023 el Tesoro nacional perdió recaudación tributaria en pesos por el equivalente a 2.783 millones de dólares; en 2024, cedió recursos en favor de los consumidores por US$ 2.011 millones; y entre enero y julio de 2025, dejó de ver en sus arcas unos US$ 1.438 millones, de acuerdo a los datos de E&E.

Los impuestos propios de los combustibles (sin contar el IVA y los Ingresos Brutos) se deberían destinar en un 25,47% a las provincias, de los cuales el 10,4% debería ir a obras de vialidad, electricidad y otra infraestructura y el 15,07% a vivienda.

El restante 74,53% tendría que quedar en la Nación, que lo reparte entre Anses -prestaciones sociales-, el Tesoro, obras hídricas, de transporte y subsidios al transporte público.

Así las cosas, en los primeros siete meses de este año las provincias habrían cedido recursos en favor de los consumidores por unos 367 millones de dólares, y la Nación por otros US$ 1.071 millones.

Son recursos que no vuelven en obras, y es parte de la discusión política en este momento: con más impuestos a los combustibles y una mejor y efectiva distribución se podría hacer el mantenimiento de las rutas, clave para mejorar la competitividad y productividad de la economía argentina.

Tomando en cuenta los precios con impuestos, de acuerdo a la evolución histórica de los precios que monitorea el portal Surtidores, la nafta súper de YPF en promedio en la Ciudad de Buenos Aires a fines de la semana pasada estaba en $ 1.269 por litro, y tuvo un aumento acumulado en los primeros siete meses y medio del 2025 de 14,5%.

La nafta premium (Infinia), en tanto, se consigue a $ 1.489 en promedio, y trepó en el año un 8,7%.

Asimismo, el gasoil grado 2 está a $ 1.274, con un salto de 13,4% en 2025; y el diésel premium, a $ 1.461, tras una suba de 6,8% en lo que va del año.

En todos los casos, los incrementos acumulados que tuvieron los combustibles están por debajo de la inflación de los primeros siete meses del año, que sumó 17,3%, según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).

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