domingo, 6 abril, 2025
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Marcela Pagano: historia de una insurrecta

Marcela Pagano no anda con medias tintas. Encara de frente, sin escalas y si le cortan el micrófono en plena sesión, saca un megáfono de la cartera y sigue hablando. Así de literal. Así de disruptiva.  La diputada de La Libertad Avanza se convirtió en la protagonista de una de las internas más salvajes de la política actual. Su blanco preferido es Martín Menem, presidente de la Cámara de Diputados y, en teoría, compañero de bancada. En la práctica, su némesis.

Todo estalló cuando se discutía aprobarle al presidente Milei el decreto por la deuda con el Fondo Monetario Internacional. Aquel día se habían filtrado unos audios de Martín Menem pidiéndole a los diputados de la Libertad Avanza que la sesión debía ser tumultuosa. “Los quiero gritándome, puteándome, nada de algo pacífico”, decía el presidente de la Cámara de Diputados. Pagano recogió el guante y le pidió explicaciones a Menem: lo acusó de tener prácticas “fascistas”, lo acusó de querer boicotear el proyecto libertario, y de algo peor: parecerse demasiado a la casta que Milei dice combatir.

Luego de terminar su discurso, conocedora de las artes del espectáculo, Pagano decidió continuar hablándole a Menem, ya con el micrófono cerrado, pero con una sorpresa en su bolso: en ese momento sacó un megáfono y, como si estuviera en una asamblea universitaria, le gritó a Menem en pleno recinto para que dé explicaciones sobre los audios filtrados en los que  pedía “generar caos” contra ella. La escena fue celebrada por la oposición que acompañaba con gritos y sonreía frente a la ocurrencia. Mientra tanto, a dos bancas de distancia, Lilia Lemoine filmaba la escena con su celular. 

La bronca entre Pagano y Menem viene fermentando hace meses. No es política, es personal. En abril del 2024, cuando Pagano fue elegida presidenta de la Comisión de Juicio Político, él dijo que no reconocía esa elección. Que había sido inválida. Pagano, para sumar argumentos a su favor, le pidió una opinión jurídica al destacado constitucionalista Andrés Gil Domínguez, quien hizo un dictamen analizando la situación de la diputada. En definitiva, dijo que el nombramiento era válido, legítimo, con quórum y todo en regla. 

Rival

Lo de Pagano no es sólo con Martín Menem. También tiene su guerra paralela con la diputada libertaria Lilia Lemoine. Pagano dice que Lemoine opera con chismes, que intoxica el bloque con intrigas de peluquería. Que en campaña era todo sonrisas, pero que después sacó las garras. Incluso tenían una buena relación al principio de la gestión, cuando los diputados iban a comer al restaurante del circuito gastronómico de Las Cañitas llamado El Estanciero, que le atribuyen a Martín Menem

El bloque libertario es un volcán en erupción. Un rejunte de egos, influencers, puristas del dogma y políticos de carrera reciclados. En ese caos, Pagano eligió un bando: el suyo. Y jura fidelidad a una sola persona: Javier Milei. “Yo trabajo para el Presidente”, repite en cada entrevista, como un mantra. Y ahí está la clave: Pagano se vende como la libertaria auténtica. La que no transa. La que no negocia con la casta ni con los nuevos burócratas del mileísmo. En otras palabras: se muestra más mileísta que los mileístas.

Pero en esta estrategia, el punto más sensible es la relación con Karina Milei. Pagano sostiene que tiene buen vínculo y se muestra respetuosa con Karina, a quien, dicen los que saben, no se debe ignorar. Hay una máxima dentro del mileismo que dice: “En LLA se puede hablar con Karina y no hablar con Javier, lo que es imposible es hablar con Javier sin hablar con Karina”.

En una reciente entrevista, Pagano dijo que tenía buena relación con Karina, aunque se lleva pésimo con Lemoine, que es una suerte de lugarteniente de la hermana presidencial.  En un tuit, Pagano ha llegado a decirle: “No le tengo miedo a tu verdadero jefe”. ¿A quién se referiría? Es muy sabido que en el mundo libertario a la única que le dicen “el Jefe” es a Karina. La hermana del presidente tiene la lapicera, decide destinos, arma listas y desarma carreras. Y aunque dice no meterse en la interna Pagano-Menem, todos saben que no hay movimiento en el bloque sin su venia.

La paradoja es que Menem es uno de los protegidos de Karina. ¿A Pagano quién la protege? En la apertura de sesiones ordinarias, llevó a su bebé recién nacido y, al entrar, el Presidente frenó para saludarla. Por ahora, Pagano se mueve entre dos aguas. Por un lado, muestra disciplina hacia la figura presidencial. Por el otro, desafía a los operadores que rodean a Milei. Usa el Congreso como trinchera, pero también como escenario. Y si hace falta, saca el megáfono.

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